26 de septiembre de 2012

Sin título

Así fue como decidí conocerte.
Primero como algo más;
la palabra cautivó la imagen,
el estímulo visual desgastado, contaminado;
ya no existe asociación tonal, lumínica, sistémica
todo da igual.
Buscamos lo que perdimos,
buscamos nuestra niñez y en nuestra niñez, algo casi como la libido.
Tocarnos, sentirnos que somos parte.
De eso se trata, de encontrar un reflejo propio
que nos sirva para salir a la calle sin temor,
sin temor de desaparecer a pesar de evanescer.
Así se encuentran las melodías más satisfactorias.

9 de septiembre de 2012

Ni una magdalena, ni Mrs. Ramsay.

El poder perceptivo; ese que te hace mirar con ojos de asombro y que mantiene tu mente apartada de la realidad por un instante, por una noche.
El desvelo que produce una melodía, una impresión figurativa, un recuerdo: la infancia imposible de narrar y de (d)escribir con el lenguaje.
-Me voy de casa-. dijo la mamá de Fausto en una noche destinada al ensueño.
-Te odio, te odio, te odio-. respondió Fausto intranquilo.
La impotencia de no poder salvarla, de saber que el futuro iba a ser más duro de lo que creía. Sí, se había enamorado de un alcóholico un poco loco ¿quién podrá juzgarla por eso?
-¡Acá volví che!-. dijo con sonrisa pícara.  Había salido sólo en búsqueda de un Marroc. Siempre disfrutó de los chocolates por la noche; quizás le devolvían algo de dulzura que luego perdería con los años.

-Sí, estaba hablando de las impresiones que provoca lo audiovisual, preferentemente. Sólo basta una palabra, un fotograma que se pose en mi camino para hacerme revivir las emociones tal cual fueron experimentadas años atrás-. piensa Fausto mientras se desviste. Claro que no es novedoso; no soy ni Proust ni Woolf. Que Dios los tenga en la gloria, allá arriba, o donde carajo que estén.

Fausto entierra las extremidades de sus juguetes. Los descuartiza como lo hace hoy con su pasado, cual impotencia de ser distinto. El lloraba mucho cuando era niño, sólamente que nadie se había dado cuenta. Lo sigue haciendo: no encuentre su rumbo; pero escribe.

-¿Cómo es la cara que ponemos cuando nos hacemos la paja? Le pregunta su compañero durante la clase de Ética. Se ríen con complicidad.

Parece que fuera ayer: lo pasó a buscar con su auto, le negó el beso habitual y le dijo que no sentía lo mismo que antes. Fausto con una lágrima eterna le pidió a gritos que le diga la verdad. -Quiero que terminemos con esto-. dijo con calma el que ahora pasaba a ser su ex.

El mismo llanto infantil, hostil a la realidad, que cuando le decían maricón, fundó sus noches hasta el día de hoy.

Fausto mientras se baña piensa en decisiones: de eso se trata de la vida. Fausto juega al "que hubiera pasado si...". De nada sirve, desempaña el espejo y no llega a verse; es tan pequeño todavía.

Su madre golpea la puerta del baño y le pregunta: -¿Terminaste? Traje un Marroc para compartir.

24 de agosto de 2012

Relojes

Llega la misma hora del mismo día y todo parece renacer de mis entrañas. Deseos que con el correr del tiempo parecían estar ocultos hoy aparecen, son fantasmas, mis fantasmas.
Algún día pienso si lograré desprenderme de ellos.
De nuevo la hipertexualidad me retrotrae a los fronteras de mi más profundo comportamiento. Esas penurias de un viernes por la noche.
Tenemos tanto y tan poco para compartir. O todo por y nadie con.

23 de agosto de 2012

Rápido

Casi sin darme cuenta
tus ojos miraron firmemente
la sagre corría por las venas,
el aire por los pulmones.

Yo mire hace abajo y me sonrojé.

18 de agosto de 2012

Don't stop me now

Del tiempo uno se acuerda cuando lo necesita; mientras tanto pasa, fluye: se escurre entre las manos.

Una vez pensé porque no lloraba
faltaba algo, falta algo.
Falta ese momento,
                            esa sensación de extrañeza sublime
que nos hace confundir felicidad con tristeza.

Mientras pienso don't stop me now en realidad siento el STOP así de grande.

Volviendo a mi sensación.
Sí, el límite borroso me hace pensar:
si soy demasiado feliz o tan infeliz como él me supuso.

Se trata de lo mismo, de pequeñas distancias
que a veces nos descolocan,
que juegan dialécticamente con posiciones opuestas.

Ese tiempo que se me escurre entre las manos,
es tiempo, es vida, es piel que se pierde.
Es sensibilidad (no) funcional.

           Buscando sonrisas en los demás me estremezco, pero me siento infalible, me siento. Porque yo soy así, soy sonrisa, desgastada por la vida, desgastada por el otro.

16 de julio de 2012

Muros

Luego de un mes sin lluvias
tus palabras me dan escalofríos
Te toco y desapareces,
te pienso y te estremeces.

No se si encontraré palabras alegres algún día
toda mi felicidad se resume a una sonrisa,
en una mirada y en un abrazo.

Ni la rima ni la métrica son mi fuerte
tampoco la estructura
aunque nunca podré escapar de ella. Sí de la poesía.

Instantes de silencio me bastan
para que un sinnúmero de situaciones
se planten en mi retina.

Estar allá y acá
Con él y solo.

La lluvia comienza,
todo fluye
el sonido también.
La luz que provoca mi sombra
es mi luz, es mi trazo.

Cuando una distancia nos separa otra vez
ya no se si probar de nuevo
ya pasó mi turno en el juego perverso.
Ahora me toca esperar,
esperar otras paredes similares;
derrumbarlas y salir adelante.

Al fin y al cabo así funciona mi vida.

Estamos acá para derrumbar,
algunas nos cuestan más
otras no.
Pero no quiero quedarme en esta.

He aquí mi verso experimental
he aquí un pedazo de mi.

24 de abril de 2012

Hoy



Puedo decir que hoy estás más lejos que nunca
puedo aclalarle a mi corazón que ya no vale la pena llorar,
llorar en busca de un nombre perdido en el mar.

Hoy me animo a darte vuelta la cara
a pegarte ese cachetazo a ti mismo
que buscaste sorprenderme
y que lograste creerme
que mi capacidad perceptiva
no terminaba a la vuelta de la esquina.

Tu nombre recuerdo igual:
asociación nemotécnica
que retrotrae buenos momentos
que retrotrae historia.

Hoy me siento más libre que nunca,
me siento conmigo,
buscando en mi
todo lo que dejé en ti.

----
La vida me ha enseñado a luchar
luchar por ser, por creer.
Parecen años de batalla social,
parecen soldados que piden tregua.
Decidí no atar a nadie más,
decidí liberar las cadenas que creían que podían
con total autonomía
la posesión de un corazón.

A la vuelta de la esquina se encuentra,
a la vuelta se va.
Unos vienen, otros van. Yo estoy

---
Me reflejo en mi,
veo las cosas que nunca veré.
Siento que soy yo,
quién ha decido dejar.
Esas lágrimas legitimaron tu partida,
esas lágrimas corrieron en lo profundo.
Se secaron.

La historia nuevamente te ha acercado;
esta vez con soberbia y cinismo.
Yo calmo y tranquilo te respondo.
Tengo mucho por ganar,
tuviste mucho que ganar.
Decidí comenzar a ganar.

Quizás ese nuevo destino,
marque un nuevo camino.
Quizás sea la mejor metáfora de la partida.

Hoy mis ojos ven lo noumenológico:
quiero alcanzar la irrealidad perfecta de la escritura.

16 de abril de 2012

Cuestión de circulación

Necesito escribir, necesito lógica. Circulación, preocupación por ser escuchado. Una y otra vez me pregunto sobre la necesidad de los círculos. Totalmente de acuerdo sobre su existencia, todavía no logro definirlos, precisarlos. O sí, pero su estructura interna se cierra en sí misma, no deja que entre. Me quedo afuera.

Necesito de las personas así como necesito de mis libros, de mi. A veces solicito en mi, respuestas sobre si debo o no ser reflexionado por ellos. No siempre ellos me reflexionan; por eso me escondo en la escritura, lisa y pura que se abre libremente ante mi llamado desesperado. Sí, es la única a la que no le tengo que pedir permiso para que me deje entrar.

Cuando uno se preocupa en la escritura, lo externo es una cosa: inmaterial. Todo lo que me queda es lo esencial, lo difícil de entender.

Las relaciones entre las personas cada vez más nos muestran estas uniones disímiles inmateriales, lúgubres a los ojos de cualquiera. Aunque sabemos que está mal, lo hacemos. Yo no me veo sino en la escritura; solo juzgo acciones a posteriori caracterizándolas como distintas cuando ni siquiera se quién soy.

Trabajo inalcanzablemente sobre las mentes humanas, pero necesito la soledad, necesito ser&estar externo a la estructura para poder captar a quienes nos rodean. Salgo, me expulso y comienzo a observar.

La mirada deja sus rastros más impactantes sobre mis retinas. Dimensión indicial. Yo veo la acción. Luego los gestos. Estos con mayor desapego a la estructura se desplazan en el contínuum, muestra complementaria de la acción principal.

Entro a la escena de nuevo y reproduzco la estructura, agacho la cabeza y miro con nostalgia.

Vaya realidad que nos ha tocado.

12 de marzo de 2012

De eso y mucho más

Límites a la naturaleza humana,
límites a la confianza y a la paz.
Límites a la fortaleza y a la razón.

Si se piensa en uno, se piensa en dos;
si se cae uno el otro también.

Aprender a buscar en uno lo que le falta a otro
aprender a convivir
convivir con un NN.

Buscar en lo más profundo de la noche las razones para amar,
buscar en una sonrisa un devenir inesperado,
buscar en ese beso de madrugada las respuestas a tus locuras.

De eso y mucho más.

De nuevo los límites.
Esta vez atacan a mis sentimientos,
la conquista de la paz se torna lejana.

Convencer al yo de que las cosas cambian
y que se alejan cada vez más de una posible intervención;
dedos de mi mano no alcanzan para contar
todo lo que ya no puedo tocar.

No puedo tocar, no puedo alcanzar
y mi alma comienza a buscar.

Anacrónica y sincrónica:
así funciona mi vida;
sin despegar del futuro
y pendiente del pasado.

O algo así.

Historias van y vienen
los personajes se repiten
y la vida comienza o continúa, o ambas.

Por un momento me despierto
y me veo cometiendo otra locura:
me escucho.
Y me veo en un viaje de mentes
que recorre kilómetros guiadas por sentimientos absurdos.

No los considero absurdos.

Ellos creen que me van a parar,
ellos no quieren dejarme sentir,
no quieren que encuentre la paz.

El desencanto se apiada de mi
la fortaleza me abraza,
pero yo sigo escuchando ese mismo CD.


23 de febrero de 2012

Alguna forma de pertenecer.

Sentado frente a la ventana que anuncia la partida, sentado frente a los árboles, cenizas caen del cielo. Primero trato de entender el por que de la negación de estar en un lugar que con el tiempo se tornó inhóspito. Luego escucho ese soul que me retrotrae a las ganas de reflexionar.  Hoy pretendo ser honesto conmigo, hoy pretendo crecer.

Un día extraño el que acaba de pasar. Por momentos me vi mirando el segundero del reloj y por otros momentos me iba, imaginaba y recreaba situaciones en las cuales me veía feliz; con otras personas a las cuales les hablaba y les cambiaba sus rostros como si fueran máscaras intercambiables. Por último volvía a la escena, calmo y fugaz.

Esa sonrisa iba y venía a mi mente como cachetazos que me ubicaban en un espacio que todavía desconozco, o que temo recordar.

Hacia el final del día supe entender que me estaba pasando un síndrome de no pertenencia, temor a comenzar de nuevo cual niño que aprendió a montar una bicicleta pero que nunca tuvo una, por lo que siempre va a temer subirse a una. Despojado de sus saberes.

Hoy me siento un Conrad, un "in between", con un pedazo de vida colgada en una dimensión y con otro en un lugar desconocido, que busco y no encuentro; o que sí y no reconozco. Y yo ahí en el medio, escapando y sorteando las fuerzas.

16 de febrero de 2012

Nocturna

Llamada serena e inspiradora para algunos,
somos pocos los que, en verdad, conocemos la noche.

Frívola y temeraria te acercas como una brisa de verano
y te diriges hacia mi por todos mis sentidos.

El silencio,
tu arma por definición
penetra en mis entrañas
como un ácido que quema mi memoria.

Bullicios y figuras imaginarias
huecos y miradas.
Sentidos.

Tu colores preferidos cantan interminablemente
una melodía nocturna
y mi mirada acompaña el pincel
de esa pintura alemana.

Logras la tensión;
logras ese frío sudor
que se asemeja a las lágrimas de invierno;
logras la pasión y el horror,
el amor y el terror.

***

Tú, mariposa que posas sobre el escritorio,
¿acaso no le temes a la oscuridad?
O será que oscuridad rima con soledad
y también con inseguridad.

Mariposa que cuentas tus últimos latidos antes de partir,
tú también víctima de ella,
tú te entregas con placer,
tú conoces su verdad.

***

Esta vez la lluvia, bella e incandecente
no podrá soportar los gritos de una noche estrellada.
Esta vez estamos solos:
tu y yo soledad.

2 de febrero de 2012

Hijo de La Pampa

Allí te veo
sentado y pensativo
cansado de una vida injusta.
Una vida que te dejó todo,
una vida que se te escapó de las manos.

Tu compañera la soledad.

Mil veces perdido en un enredo de pensamientos
que solo terminan por confirmar
tu desencanto al mirar.
Infancia que aún recuerdas como si fuera ayer,
noche que se convierte en nostalgia y día en lucha,
Ya no disfrutas la música como ayer,
tus sentidos pidan calma.
Tus ojos piden aquello que el tiempo se llevó sin pedir permiso.
Piel curtida por interminables vientos y sequías
que solo has afrontado con el correr de los días.

Sentado y quieto en el tiempo
preso de una vida que pasó sin vacilar.

Y en cada huella que dejas, un poco de historia se puede vislumbrar.

15 de enero de 2012

Sentir el reflejo.

El espejo me mira. Encuentro en mi todo ese tiempo perdido. Encuentro en mis ojos esa mirada aún sensible. Encuentro el brillo natural de una persona que todavía siente.

Dualidad de encontrarse significa buscar y esconder. Buscar lo que hemos escondido y esconder lo que hemos encontrado.

Eterna dualidad que se transforma en el martirio de los humanos: jugarse por buscar o temer a encontrar eso que tanto nos costó esconder.

El espejo reflexiona sobre mi mirada. El espejo es mi única realidad. Puedo ver como esa lágrima cae suavemente sobre mi mejilla y aún lo siento como ayer. Siento.

Una mirada a mi alrededor me recuerda que estoy solo. Que soy uno. Que me busco.

Miro hacia abajo y encuentro mis pies sobre la tierra. Sé que están, pero no hay ninguna mirada, ninguna luz que hable sobre mi existencia. No existe testigo que pueda asentir verdad alguna.

El espejo refleja mi pasado y mi presente, mi temor y mi exaltación. Hablar es en vano, ningún objeto puede escuchar.

Se trata de la infinita búsqueda de algo que se parezca a mi. Se trata de encontrarme, de verme y sentirme: de ser.


4 de enero de 2012

De ida.

Llego, miro y respiro; la bruma y el humo del cielo no me dejan sentir mis pulmones. La gente a mi alrededor es poca, y aún sus cuerpos se cubren con eso que parece ser cartón; yo no sé si es así, o simplemente un bullicio social, pero por las dudas cuido hasta mis zapatillas.

El cartel electrónico anuncia el próximo tren a las 6:47 y yo por mirarlo me choco al vendedor de café, que con su ceño fruncido me putea desaforado. Es tal mi parálisis que no emito palabra alguna. El tren está ahí y tocó su última bocina, informando que está por cerrar las puertas. Corro, como todos, me escabullo entre las personas para que no me vean que no pagué el boleto.

Agitado, entro como puedo y me siento a un costado, la gente sigue entrando. La gente.

Nenes gritando, calor, el vendedor que no pide permiso: la señora que se enoja. Mis palpitaciones aumentan, el borracho, el óxido del caño, la señora pituca que no se anima a apoyarse en ningún lado, en medio de la tristeza él me mira.

El trabajo, el boliviano que pasa por desapercibido, la embarazada que se abanica, una traviste que deja caer una lágrima fastidiada por el acoso y los insultos. Él me mira, yo lo miro; me vuelve a mirar.

El tren arranca, el sacudón hace que la ricachona de zona norte caiga sobre el obrero, rara situación, lo miro.

El pobre, el rico, el gordo, el flaco, la cumbia, Gardel y Drexler. El insulto, no: la puteada; la transpiración y el olor. De sonrisas ni hablar.

Llegó mi estación, lo miro con apego y nostalgia y me pregunto si yo lo viví antes. La realidad ha profanado hasta mis sueños.