2 de febrero de 2012

Hijo de La Pampa

Allí te veo
sentado y pensativo
cansado de una vida injusta.
Una vida que te dejó todo,
una vida que se te escapó de las manos.

Tu compañera la soledad.

Mil veces perdido en un enredo de pensamientos
que solo terminan por confirmar
tu desencanto al mirar.
Infancia que aún recuerdas como si fuera ayer,
noche que se convierte en nostalgia y día en lucha,
Ya no disfrutas la música como ayer,
tus sentidos pidan calma.
Tus ojos piden aquello que el tiempo se llevó sin pedir permiso.
Piel curtida por interminables vientos y sequías
que solo has afrontado con el correr de los días.

Sentado y quieto en el tiempo
preso de una vida que pasó sin vacilar.

Y en cada huella que dejas, un poco de historia se puede vislumbrar.

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