24 de abril de 2012

Hoy



Puedo decir que hoy estás más lejos que nunca
puedo aclalarle a mi corazón que ya no vale la pena llorar,
llorar en busca de un nombre perdido en el mar.

Hoy me animo a darte vuelta la cara
a pegarte ese cachetazo a ti mismo
que buscaste sorprenderme
y que lograste creerme
que mi capacidad perceptiva
no terminaba a la vuelta de la esquina.

Tu nombre recuerdo igual:
asociación nemotécnica
que retrotrae buenos momentos
que retrotrae historia.

Hoy me siento más libre que nunca,
me siento conmigo,
buscando en mi
todo lo que dejé en ti.

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La vida me ha enseñado a luchar
luchar por ser, por creer.
Parecen años de batalla social,
parecen soldados que piden tregua.
Decidí no atar a nadie más,
decidí liberar las cadenas que creían que podían
con total autonomía
la posesión de un corazón.

A la vuelta de la esquina se encuentra,
a la vuelta se va.
Unos vienen, otros van. Yo estoy

---
Me reflejo en mi,
veo las cosas que nunca veré.
Siento que soy yo,
quién ha decido dejar.
Esas lágrimas legitimaron tu partida,
esas lágrimas corrieron en lo profundo.
Se secaron.

La historia nuevamente te ha acercado;
esta vez con soberbia y cinismo.
Yo calmo y tranquilo te respondo.
Tengo mucho por ganar,
tuviste mucho que ganar.
Decidí comenzar a ganar.

Quizás ese nuevo destino,
marque un nuevo camino.
Quizás sea la mejor metáfora de la partida.

Hoy mis ojos ven lo noumenológico:
quiero alcanzar la irrealidad perfecta de la escritura.

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