16 de febrero de 2012

Nocturna

Llamada serena e inspiradora para algunos,
somos pocos los que, en verdad, conocemos la noche.

Frívola y temeraria te acercas como una brisa de verano
y te diriges hacia mi por todos mis sentidos.

El silencio,
tu arma por definición
penetra en mis entrañas
como un ácido que quema mi memoria.

Bullicios y figuras imaginarias
huecos y miradas.
Sentidos.

Tu colores preferidos cantan interminablemente
una melodía nocturna
y mi mirada acompaña el pincel
de esa pintura alemana.

Logras la tensión;
logras ese frío sudor
que se asemeja a las lágrimas de invierno;
logras la pasión y el horror,
el amor y el terror.

***

Tú, mariposa que posas sobre el escritorio,
¿acaso no le temes a la oscuridad?
O será que oscuridad rima con soledad
y también con inseguridad.

Mariposa que cuentas tus últimos latidos antes de partir,
tú también víctima de ella,
tú te entregas con placer,
tú conoces su verdad.

***

Esta vez la lluvia, bella e incandecente
no podrá soportar los gritos de una noche estrellada.
Esta vez estamos solos:
tu y yo soledad.

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