Llamada serena e inspiradora para algunos,
somos pocos los que, en verdad, conocemos la noche.
Frívola y temeraria te acercas como una brisa de verano
y te diriges hacia mi por todos mis sentidos.
El silencio,
tu arma por definición
penetra en mis entrañas
como un ácido que quema mi memoria.
Bullicios y figuras imaginarias
huecos y miradas.
Sentidos.
Tu colores preferidos cantan interminablemente
una melodía nocturna
y mi mirada acompaña el pincel
de esa pintura alemana.
Logras la tensión;
logras ese frío sudor
que se asemeja a las lágrimas de invierno;
logras la pasión y el horror,
el amor y el terror.
***
Tú, mariposa que posas sobre el escritorio,
¿acaso no le temes a la oscuridad?
O será que oscuridad rima con soledad
y también con inseguridad.
Mariposa que cuentas tus últimos latidos antes de partir,
tú también víctima de ella,
tú te entregas con placer,
tú conoces su verdad.
***
Esta vez la lluvia, bella e incandecente
no podrá soportar los gritos de una noche estrellada.
Esta vez estamos solos:
tu y yo soledad.
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