Abro la puerta, miro a mis alrededores y no encuentro a nadie.
El silencio se camufla de libertad y la soledad aparece floreciendo lentamente.
Se achinan los ojos pidiendo calma.
Cada palabra que produzco y re-produzco me devuelve 3 casilleros atrás.
Las palabras no significan, señalan, precriben. Me inscriben en un abismo al cual no puedo escapar.
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