16 de abril de 2012

Cuestión de circulación

Necesito escribir, necesito lógica. Circulación, preocupación por ser escuchado. Una y otra vez me pregunto sobre la necesidad de los círculos. Totalmente de acuerdo sobre su existencia, todavía no logro definirlos, precisarlos. O sí, pero su estructura interna se cierra en sí misma, no deja que entre. Me quedo afuera.

Necesito de las personas así como necesito de mis libros, de mi. A veces solicito en mi, respuestas sobre si debo o no ser reflexionado por ellos. No siempre ellos me reflexionan; por eso me escondo en la escritura, lisa y pura que se abre libremente ante mi llamado desesperado. Sí, es la única a la que no le tengo que pedir permiso para que me deje entrar.

Cuando uno se preocupa en la escritura, lo externo es una cosa: inmaterial. Todo lo que me queda es lo esencial, lo difícil de entender.

Las relaciones entre las personas cada vez más nos muestran estas uniones disímiles inmateriales, lúgubres a los ojos de cualquiera. Aunque sabemos que está mal, lo hacemos. Yo no me veo sino en la escritura; solo juzgo acciones a posteriori caracterizándolas como distintas cuando ni siquiera se quién soy.

Trabajo inalcanzablemente sobre las mentes humanas, pero necesito la soledad, necesito ser&estar externo a la estructura para poder captar a quienes nos rodean. Salgo, me expulso y comienzo a observar.

La mirada deja sus rastros más impactantes sobre mis retinas. Dimensión indicial. Yo veo la acción. Luego los gestos. Estos con mayor desapego a la estructura se desplazan en el contínuum, muestra complementaria de la acción principal.

Entro a la escena de nuevo y reproduzco la estructura, agacho la cabeza y miro con nostalgia.

Vaya realidad que nos ha tocado.

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