Del tiempo uno se acuerda cuando lo necesita; mientras tanto pasa, fluye: se escurre entre las manos.
Una vez pensé porque no lloraba
faltaba algo, falta algo.
Falta ese momento,
esa sensación de extrañeza sublime
que nos hace confundir felicidad con tristeza.
Mientras pienso don't stop me now en realidad siento el STOP así de grande.
Volviendo a mi sensación.
Sí, el límite borroso me hace pensar:
si soy demasiado feliz o tan infeliz como él me supuso.
Se trata de lo mismo, de pequeñas distancias
que a veces nos descolocan,
que juegan dialécticamente con posiciones opuestas.
Ese tiempo que se me escurre entre las manos,
es tiempo, es vida, es piel que se pierde.
Es sensibilidad (no) funcional.
Buscando sonrisas en los demás me estremezco, pero me siento infalible, me siento. Porque yo soy así, soy sonrisa, desgastada por la vida, desgastada por el otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario