Así fue como decidí conocerte.
Primero como algo más;
la palabra cautivó la imagen,
el estímulo visual desgastado, contaminado;
ya no existe asociación tonal, lumínica, sistémica
todo da igual.
Buscamos lo que perdimos,
buscamos nuestra niñez y en nuestra niñez, algo casi como la libido.
Tocarnos, sentirnos que somos parte.
De eso se trata, de encontrar un reflejo propio
que nos sirva para salir a la calle sin temor,
sin temor de desaparecer a pesar de evanescer.
Así se encuentran las melodías más satisfactorias.
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