En la primera entrada anticipé que hablaríamos más sobre nosotros. En esta oportunidad me propongo realizar el ejercicio de reflexionar sobre la palabra hablada y sobre los hechos producidos por ese momento de enunciación. Una de las mayores dificultades que he encontrado últimamente es encontrar en el habla la acción, o mejor dicho la dificultad de tomar tan literalmente la acción a partir del habla . Probablemente por cuestiones de credulidad (o llámese sentido común) uno considera la palabra como un símbolo que contiene en su estructura profunda cierta voluntad y relativa autonomía. Pero la observación que con detenimiento he venido realizando no me lleva a concluir eso. ¿Qué es lo que motiva a la gente a realizar ciertos tipos de actos de habla sin pensar en su contenido perlocutivo? Si pretendo responder esta pregunta necesito pensar no solo en el acto de habla, sino más bien en su contexto enunciativo como un todo.
En situaciones en donde existe cierto lazo afectivo que une a dos individuos tiendo a pensar que con el paso sistemático del tiempo, la respuesta se transforma en in-mediata y en las sucesivas respuestas a preguntas que parecen triviales la fuerza asertiva va perdiendo paulatinamente la voluntad (inicial) para convertirse plenamente en algo que denominaré ajena.
Pero ¿cuál es el objetivo de esto? Lo que me interesa llamar la atención es que en muchas ocasiones decimos sin decir; solo emitimos sonidos, huecos. ¿Cuál es la consecuencia? La literalidad, la veracidad del enunciado, o la simple descripción del mismo por algo por lo que no es. Creer, en las palabras conlleva no únicamente a enviar una respuesta en base a esa creencia sino imaginar, proyectar, seguir creyendo.
Creo que queda de manifiesto cual fue mi intención inicial de este escrito. Que no se entienda que busco el escepticismo absoluto frente a las palabras ni mucho menos la continua desconfianza frente al que tenemos en frente. Busco que comprendamos, que la vida (si es que se me permite tan hiperbólica palabra) es mucho más, que las palabras a veces dicen, y a veces no. Pero señores, no nos privemos de imaginar, proyectar y seguir creyendo solo es necesario no olvidar el origen, para poder aprender un poco más de nosotros y de ellos.
Comparto este video recomendado por un amigo.
Nos hablamos pronto.
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