23 de febrero de 2012

Alguna forma de pertenecer.

Sentado frente a la ventana que anuncia la partida, sentado frente a los árboles, cenizas caen del cielo. Primero trato de entender el por que de la negación de estar en un lugar que con el tiempo se tornó inhóspito. Luego escucho ese soul que me retrotrae a las ganas de reflexionar.  Hoy pretendo ser honesto conmigo, hoy pretendo crecer.

Un día extraño el que acaba de pasar. Por momentos me vi mirando el segundero del reloj y por otros momentos me iba, imaginaba y recreaba situaciones en las cuales me veía feliz; con otras personas a las cuales les hablaba y les cambiaba sus rostros como si fueran máscaras intercambiables. Por último volvía a la escena, calmo y fugaz.

Esa sonrisa iba y venía a mi mente como cachetazos que me ubicaban en un espacio que todavía desconozco, o que temo recordar.

Hacia el final del día supe entender que me estaba pasando un síndrome de no pertenencia, temor a comenzar de nuevo cual niño que aprendió a montar una bicicleta pero que nunca tuvo una, por lo que siempre va a temer subirse a una. Despojado de sus saberes.

Hoy me siento un Conrad, un "in between", con un pedazo de vida colgada en una dimensión y con otro en un lugar desconocido, que busco y no encuentro; o que sí y no reconozco. Y yo ahí en el medio, escapando y sorteando las fuerzas.

16 de febrero de 2012

Nocturna

Llamada serena e inspiradora para algunos,
somos pocos los que, en verdad, conocemos la noche.

Frívola y temeraria te acercas como una brisa de verano
y te diriges hacia mi por todos mis sentidos.

El silencio,
tu arma por definición
penetra en mis entrañas
como un ácido que quema mi memoria.

Bullicios y figuras imaginarias
huecos y miradas.
Sentidos.

Tu colores preferidos cantan interminablemente
una melodía nocturna
y mi mirada acompaña el pincel
de esa pintura alemana.

Logras la tensión;
logras ese frío sudor
que se asemeja a las lágrimas de invierno;
logras la pasión y el horror,
el amor y el terror.

***

Tú, mariposa que posas sobre el escritorio,
¿acaso no le temes a la oscuridad?
O será que oscuridad rima con soledad
y también con inseguridad.

Mariposa que cuentas tus últimos latidos antes de partir,
tú también víctima de ella,
tú te entregas con placer,
tú conoces su verdad.

***

Esta vez la lluvia, bella e incandecente
no podrá soportar los gritos de una noche estrellada.
Esta vez estamos solos:
tu y yo soledad.

2 de febrero de 2012

Hijo de La Pampa

Allí te veo
sentado y pensativo
cansado de una vida injusta.
Una vida que te dejó todo,
una vida que se te escapó de las manos.

Tu compañera la soledad.

Mil veces perdido en un enredo de pensamientos
que solo terminan por confirmar
tu desencanto al mirar.
Infancia que aún recuerdas como si fuera ayer,
noche que se convierte en nostalgia y día en lucha,
Ya no disfrutas la música como ayer,
tus sentidos pidan calma.
Tus ojos piden aquello que el tiempo se llevó sin pedir permiso.
Piel curtida por interminables vientos y sequías
que solo has afrontado con el correr de los días.

Sentado y quieto en el tiempo
preso de una vida que pasó sin vacilar.

Y en cada huella que dejas, un poco de historia se puede vislumbrar.