Hoy fue un día completamente liberador. Extraño por momentos. La no conciliación del sueño por la noche culminó con la entrega de esas malditas 3 hojas que me martirizaron por más de dos meses. Es increíble plantearse y reflexionar un instante sobre cómo funciona nuestro cerebro y qué influencias en este tiene el ecosistema que nos rodea.
Moda. Hoy "me vestí para un examen" ¿qué clase de acción es esa? Pero también me di cuenta que es algo que acostumbro a hacer. Pensé si ponerme el mismo pantalón iba a tener buenos augurios o al contrario, malas reverberaciones sobre mi suerte o mi desenlace mental.
Por suerte ni uno ni otro, simplemente fue. Luego llegó la catarata de palabras, la inevitable espontaneidad y la liberación de adrenalina que genera un momento de tensión.
Pero quiero retomar lo de cómo funciona el cerebro de uno. Como todos sabemos es muy difícil encontrar formas directas de acceder a nuestros pensamientos a nuestros deseos, pero sí muchas indirectas y lo mejor de todo es poder conjeturar con ellas. Bah, siempre trato de encontrar silogismos absurdos, o buscar la causalidad en lugares tan extraños. Sí, lo se, sería un pésimo científico: por eso hoy me di cuenta que esa capacidad de poder conjeturar y crear modelos explicativos en base a esas conjeturas tan vagas, me hacen acá, me hacen donde estoy y me hacen sentir.
Hoy a la tarde presencié la inauguración oficial del lugar en donde vivo. Ok, vuelvo el comienzo, ¿por qué decidí escribir hoy? ¿motivos? "¿argumentos?" (diría un gran profesor): la reflexión, pensar sobre lo que uno vive, pensar como piensan los demás y que sienten los demás cuando uno siente algo. Simetría o a-simetría.
Retomo, como dije, hace unas horas asistí a la inauguración de la cual fue mi residencia por casi un año entero. Aunque la dimensión de la temporalidad niega la posibilidad de que comprenda cuánto es "casi un año" yo creo que estoy acá, estuve, y probablemente siga aquí (entiéndase no espacial, sino temporalmente). Luego de saludar con una sonrisa estrambótica a varias personas, vinieron las palabras "oficiales". Una de las grandes benefactoras de este magnífico edificio recordó sensiblemente a su madre Ma. Rosa Bemberg, (edificio que porta su nombre como reconocimiento y agradecimiento) y llegó hasta emocionarme.
En ese momento toqué fondo de nuevo. Son esos momentos en los que uno deja de ser consciente de sus propios sentimientos y se deja llevar. Cada uno, ellos y yo, participamos de un sentimiento.
Presiento que personalice mucho esta entrada, aunque no me cabe duda que mis escasos lectores sabrán comprender que la persona funda la lengua, y que uno debe afrontar lo que siente. Exteriorizarlo y firmarlo.
No debo dejar de recordar las palabras de otra gran persona que día a día sigo redescubriendo. Sí, mi directora de carrera. Lo importante es que hagan lo que les gusta y les apasiona. Cuando hagan algo, haganlo con pasión, cuando trabajen, trabajen con pasión, cuando amen amen con pasión, dijo humildemente.
Y bueno, creo que un poco la idea de esta entrada fue demostrar esto, que sí tengo pasión y que no voy a dudar en usarla.
No hay que temer, está ahí.
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